domingo, 28 de febrero de 2021

CRISTIANISMO, PERONISMO Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL, por Adrián Corbella

 





En las elecciones de 1946 la fórmula Perón-Quijano se impuso en las elecciones presidenciales derrotando a la Unión  Democrática, alianza de todos los partidos argentinos tradicionales: radicales, socialistas, demoprogresistas, comunistas, conservadores. La alianza peronista era una coalición policlasista que tenía su núcleo más numeroso en los obreros, pero que incluía a pequeños y medianos empresarios, a muchos militares, y a la Iglesia.

En los primeros años del peronismo las relaciones entre el gobierno y la Iglesia fueron muy buenas. Perón introdujo como compensación de ese apoyo la educación religiosa en las escuelas del Estado, algo muy opuesto a la tradición laica de las escuelas argentinas.

Pero, con el correr de los años, las relaciones entre el gobierno de Perón y los católicos se fue deteriorando, y en la década del cincuenta hubo un claro posicionamiento opositor de la Iglesia. Las concentraciones eclesiásticas se fueron transformando en marchas opositoras, y el gobierno comenzó a tomar medidas poco gratas a la Iglesia, como la ley de divorcio, todo un escándalo en esos años.

Más allá de estas idas y venidas políticas, el peronismo presentaba muchas coincidencias con los sectores socialmente conscientes de la Iglesia: basta con comparar las 20 verdades peronistas con la Doctrina Social de la Iglesia para advertir esto.

“El justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista” nos dice la verdad 14. Aquí el concepto de cristianismo está explícitamente mencionado, pero no es la única verdad que coincide muy fuertemente con los principios de la doctrina social de la Iglesia.

El principio de la dignidad del hombre, presente en los documentos de la Iglesia, es un eje troncal del peronismo que busca da a cada persona su derecho en función social.

 

“Los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos, damos al pueblo un abrazo de justicia y amor” dice en la verdad décima el peronismo, en la misma línea de varios de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

También la verdad 12 “En la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños” está en línea con los principios enunciados más arriba, y la quince

Como doctrina política, el justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad”, están perfectamente en línea con las ideas católicas del principio del bien común,  la idea de la lucha por la justicia, y con el principio de la subsidiariedad

“Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social, nos dice la verdad 16, lo que se vincula claramente con principios como el principio de la participación social, el principio de la solidaridad, y la opción preferencial por los pobres, así como con la primacía del trabajo sobre los beneficios del capital. “No existe para el peronismo más que una sola clase de personas: los que trabajan”, remata la cuarta verdad, muy en esta línea.

Pero, más allá de estas coincidencias teóricas, el lazo de peronismo y cristianismo se fortaleció nuevamente tras la caída de Perón, en la medida en que la aparición de la Teología de la Liberación acercó a ambas corrientes ideológicas.

El padre Carlos Mugica señalaba, por ejemplo, que el peronismo es el movimiento al que deben acceder los cristianos que sueñan con mirar las cosas del lado de los pobres.  Muchos sacerdotes de aquella época compartían esta perspectiva, y se comprometían a desarrollar su tarea en barrios marginales que los necesitaban. No es necesario recordar a cuantos sacerdotes comprometidos con causas sociales, dicho compromiso les costó la vida.

Fue seguramente en esta etapa de los años 70 cuando peronismo y cristianismo estuvieron más cerca, ya que si bien los valores que sostienen son muy semejantes, el peronismo generalmente apuesta a políticas transformadoras que generan reacciones, mientras que la Iglesia apunta al apoyo y sostén de los necesitados, pero sin pretender forzar cambios sociales. En estos años sin embargo, la coincidencia fue muy fuerte, ante la proliferación de curas comprometidos con los problemas sociales ya que, como decía Mugica “la auténtica revolución significa formar hombres que vivan en función de servicio hacia los otros”.

En esos tiempos, muchos miembros de la iglesia dieron su vida, como Mugica, en defensa de esos principios.

 

Adrián Corbella

15 de febrero de 2021

 

 

 

 

sábado, 27 de febrero de 2021

ESOS PERONISTAS DE KOREA DEL SUR


 


En nuestro país el estudio de la economía está dominado por el neoliberalismo, que presenta su teoría económica no como eso, como una teoría entre tantas, sino como “la” economía, y lo que es peor aún, como las “Ciencias” económicas. Los neoliberales, auténticos talibanes del pensamiento económico, separan a las economía de sus disciplinas hermanas, las “ciencias” sociales, y la ubican más cerca de las ciencias exactas.

Esta particular visión del mundo económico que tienen los neoliberales deja de lado no sólo la concreta existencia de una multiplicidad de teorías económicas, sino el estudio de la experiencias históricas concretas de aquellos países que ya alcanzaron el desarrollo, que de ninguna manera son homogéneas.

Es común escuchar a economistas neoliberales ponderar la experiencia de los llamados “Tigres asiáticos”, y ponerlos como modelo de lo que se debería hacer para alcanzar idéntico resultado. Habría que arrancar diciendo que dichos felinos no lograron el desarrollo haciendo lo que nuestros gurúes del dios Mercado pregonan.

Uno de los casos más mentados de éxito económico explosivo en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI es el de Korea del Sur.

Uno debería marcar, en primer lugar, que a países como Korea del Sur, Japón o Alemania, se les permitió mantener un alto perfil industrial y tecnológico porque defendían una frontera caliente del imperio norteamericano durante la Guerra Fría. Pero, más allá de esa circunstancia, deberíamos analizar qué tipos de políticas les permitieron alcanzar el desarrollo.

Nos dice Julián Varsavsky en una nota publicada por Página 12 (1)  hace unos años: “La retórica del ‘milagro coreano’ continúa con una catarata de datos: entre 1963 y 1995 el PIB se multiplicó por 12; entre los años 1982 a 1997 la producción industrial aumentó 450 por ciento. Y en 30 años pasaron de ser un país agrario, a una potencia industrial que es la segunda constructora naval del mundo, la tercera en electrónica, la quinta en automóviles y la sexta en siderurgia” (1). El autor señala luego que esos análisis excluyen el alto nivel de explotación laboral y la espantosa tasa de suicidios de la sociedad coreana, las condiciones políticas en las que se lograron esos resultados (una dictadura militar muy represiva), y lo que señalábamos antes, la posición estratégica dentro del conflicto global con el mundo comunista.

“El otro factor determinante en el tipo de relación económica con Estados Unidos fue el hecho de que Corea del Sur no es rica en reservas energéticas ni commodities que despertaran el interés extractivo de las trasnacionales: esto hizo que los norteamericanos les permitiesen cierto desarrollo económico independiente” (1), nos dice Varsavsky.

En lo que respecta a las políticas concretas que desarrollaron los coreanos DEL SUR durante estos años, se parecen mucho más a las que impulsó el primer peronismo que a los delirios  de libre mercado de los neoliberales:

“Las políticas de planificación surcoreana fueron lo opuesto, en varios aspectos, a la teoría neoliberal promovida hasta hoy por el Banco Mundial, con el cual Corea del Sur no se endeudó durante su despegue. Tampoco recurrieron a inversión extranjera. Se hizo una reforma agraria con expropiación sin indemnización de latifundios japoneses –los coreanos sí recibieron pago–, lo cual contrarrestó el reclamo de los comunistas sureños, que eran populares después de la guerra y fueron exterminados.

La tierra se repartió en pequeñas parcelas y el Estado exigía a los campesinos venderle parte de la producción a precio bajo –dejándolos en la pobreza–, otra intervención estatal apartada de la idea de una ‘mano invisible’ del mercado.


Para impulsar el desarrollo, se aplicó una política de industrialización por sustitución de importaciones, cerrando el ingreso al país de toda clase de productos extranjeros, salvo materias primas. El general Park nacionalizó el sistema financiero para engrosar el poderoso brazo estatal, cuya intervención en la economía fue a través de planes quinquenales: 1) Entre 1962 y 1966 se impulsó el desarrollo energético, textil y cementero. 2) Entre 1967 y 1971 se enfocaron en fibras sintéticas, petroquímica y equipos eléctricos. 3) Entre 1972 y 1976 se hizo eje en siderurgia, transporte, electrodomésticos y construcción naval.”(1)

Por supuesto que una vez alcanzado el desarrollo, los surcoreanos impulsan hoy medidas de libre mercado. Las medidas que impulsan los neoliberales sirven para países desarrollados. Nunca nadie se ha desarrollado llevando adelante esas políticas.

Ha Joon Chang es seguramente el más prestigioso economista contemporáneo de Corea del Sur. Es profesor de la Universidad de Cambridge y fue declarado en 2014 por la revista Time “una de las diez personas más influyentes del mundo”.

En su libro “Economía para el 99% de la población” (2) el economista surcoreano señala que los economistas neoliberales afirman que la economía puede explicarlo casi todo, cuando en realidad  “ha fracasado estrepitosamente en lo que la mayoría de los no economistas consideran su tarea principal, es decir, explicar la actividad económica” (3).

Y concluye que “la economía parece sufrir un serio caso de megalomanía: ¿Cómo podría una disciplina que ni siquiera puede explicar su propia área pretender explicarlo (casi) todo?” (4).

Chang nos marca la existencia de 9 teorías económicas distintas (5), y critica duramente a los que analizan desde una sola de ellas, ya que: “dan por sentado que existe una sola manera correcta de ‘hacer economía’; es decir, el enfoque neoclásico. Los peores exponentes ni siquiera se toman el trabajo de informar a sus lectores de que existen otras escuelas de economía además de la neoclásica”, pese a que “existen muchas maneras diferentes de hacer economía, cada una de ellas con sus énfasis, sus puntos ciegos, sus fortalezas y sus debilidades” (6) por lo que recomienda siempre tomar en simultáneo dos o tres de esas teorías económicas, teniendo en cuenta cuáles son sus fortalezas y qué problemas concretos se pretende resolver.

Ha-Joon analiza pormenorizadamente el desarrollo capitalista en distintos países y épocas, y enfatiza que el esquema creado en la posguerra a partir del sistema de Bretton Woods y la emergencia de organismo como el FMI y el Banco Mundial ralentizó el crecimiento de los países desarrollados y e interrumpió la “revolución industrial en el Tercer Mundo” (7).

Y concluye señalando que en la etapa de predominio de las ideas clásicas primero y neoclásicas después, “Chile fue el único país que prosperó bajo las políticas neoliberales de las décadas de 1980 y 1990, pero a expensas de un considerable costo humano bajo la dictadura de Augusto Pinochet (1974-1990).

Todas las otras historias de éxito en este período fueron naciones que usaron ampliamente la intervención estatal y que sólo liberalizaron gradualmente su economía. Los mejores ejemplos fueron Japón, los ‘tigres’ (o ‘dragones’, según cuál sea su animal predilecto) del Sudeste Asiático (Corea del Sur, Taiwan y Singapur) y, cada vez más, China” (8).

En  definitiva, lo que queda claro es que aquellos que nos dicen que hay que hacer esto o aquello porque es lo que se hace “en todas partes del mundo” conocen poco del mundo, y, sobre todo, de su historia.

 

Adrián Corbella

15-02-21

 

 

NOTAS:

(1): Julián Varsavsky: “Corea del Sur no es un milagro”

https://www.pagina12.com.ar/104906-corea-del-sur-no-es-un-milagro

(2): HA-JOON CHANG: “Economía para el 99% de la población”, Editorial Debate,  Buenos Aires, 2015

(3): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.30

(4): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.31

(5): Clásica, neoclásica, marxista, desarrollista, austríaca, schumpeteriana, keynesiana, institucionalista y conductista (ver páginas 155 a 158 del libro de Ha-Joon Chang antes citado)

(6): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.38

(7): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.94

(8): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.95

 

 Publicado en ERASE UNA VEZ EN PERONIA y en MIRANDO HACIA ADENTRO

 

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

PRIMERO LA PATRIA, por Adrián Corbella (24 de febrero de 2021)

 



Primero la Patria, después el movimiento, y por último los hombres. Por supuesto. Estamos hablando de una fuerza política que se plantea objetivos colectivos, sociales, antes que objetivos individuales de los hombres, o sectoriales del movimiento.  El mensaje es claro, pero obviamente la implementación no lo es tanto, ya que son los hombres los que integran el movimiento, y los que deciden cuál es la mejor manera de servir a la Patria.

En el mundo de las relaciones sociales, las contradicciones están  a la orden del día. La fuerza política que deja en tercer lugar la decisión de los hombres, ha tenido siempre liderazgos fuertes, figuras que, en su momento, condujeron con decisión al movimiento: desde Perón a Néstor, desde Eva a Cristina, y, con otra orientación dentro de las diversidades de las tribus de la especie peronista, el propio Carlos Saúl Menem.

¿Se sirve a la Patria encuadrándose bajo la conducción del líder del movimiento, aunque sufra metamorfosis tan profundas como las ocurridas en los ’90, o se debe procurar tomar decisiones más personales? “Ningún peronista debe sentirse más de lo que es, ni menos de lo que debe ser”, nos dice la séptima verdad del Peronismo. A veces resulta difícil definir quien comete ese pecado: si el militante que se verticaliza ante líderes que no parecen servir a la Patria, o el que se rebela y patea el tablero.

El peronismo es eso. Grandes verticalismos, y grandes rebeliones. Una especie con multitud de tribus, semejantes pero diferentes, que a veces coinciden con vigor y logran resultados electorales pasmosos, y otras se retuercen y se enfrentan, pues cada uno entiende al peronismo a su manera

Quizás no sea casualidad que la mayoría de los grandes intelectuales que aportaron al peronismo hayan estado más en sus bordes que en el centro, hayan sido casi outsiders pese a constituir el eje del pensamiento del movimiento.

Podríamos empezar por el gran John William Cooke, el único quizás que se animaba a debatirle a Perón mano a mano, cara a cara, y que terminó siendo un nexo entre peronismo y socialismo.

Manuel Ugarte, el gran pensador latinoamericano de origen socialista, tres veces echado del P.S. por “nacionalismo burgués”, quien apoyó al peronismo pero teniendo a veces posturas críticas.

Don Arturo Jauretche, pensador de origen radical yrigoyenista transformado quizá en un ícono del peronismo, y quien también se movió en los bordes y con algunas diferencias de criterio.

Y ya en nuestra época, el gran Norberto Galasso, quien sostiene que en un esquema maniqueo de peronismo-antiperonismo él es obviamente peronista, pero que en realidad su corazón está con la Izquierda Nacional, corriente ideológica que se ha movido siempre junto al peronismo.

Estas contradicciones han llevado al peronismo a enfrentamientos internos, a veces violentos, y a grandes divisiones, muchas veces muy profundas.

Nicolás Casullo escribía en 2002 en referencia a estos enfrentamientos y contradicciones entre distintas interpretaciones del peronismo:

“De ahí que en las nuevas generaciones de jóvenes de los últimos 20 años, las crecidas entre Luder y Menem, aquel “peronismo de izquierda” no dejó datos ni rastros: las nuevas generaciones medias no alcanzan a descifrar ese rótulo como algo digno de ser pensado.”(1) 

Larga es la lista de enemigos internos y externos de esa izquierda nacional en el movimiento desde 1953 hasta hoy: los ‘cobardes, entreguistas, traidores, claudicantes, negociadores, burócratas, mariscales de la derrota, antipueblo’ y finalmente esa extraña y exitosa ecuación de modernización y renovación justicialista que desembocó en el menemismo-liberal que enamoró a todos los poderes reales en la Argentina. Lista de defecciones tan eterna y concreta que casi terminó siendo, desde 1955, la historia real del peronismo. La de sus defecciones.”(1), para cerrar la nota, con una frase casi profética referida a esa curiosa etapa de 2002-03 en que el peronismo buscaba su identidad, y su candidato para reemplazar al Presidente Duhalde:

“En ese maltrecho peronismo que vendió todas las almas por depósitos bancarios, Kirchner es otra cosa: insiste en dar cuenta de que ésta no fue toda la historia. Que hay una última narración escondida en los mares del sur.” (1)

Es que cada vez que el peronismo parece que termina, parece que ha sido fagocitado por sus contradicciones, se retuerce y renace. Saca de la galera un perfil renovado, un liderazgo impensado, y  amanece una vez más.

Otro intelectual vinculado al peronismo, Héctor Valle, comentando la misma etapa de que hablaba Casullo, señaló:

“¿Alguien, en 2002, esperaba que nos salváramos del descenso y que, a poco de andar recuperáramos la ilusión del campeonato?” (2)

La ilusión del campeonato, la última narración escondida en los mares del Sur, la reconstrucción de la Patria. Con sus más y sus menos, el peronismo siempre procura transitar esos caminos, generalmente pedregosos. Esto tiene su lógica porque, como escribió hace varios años Carlos Barragán, el peronismo surgió cuando el proyecto liberal neocolonial del siglo XIX se había ido a la banquina.

“En este punto me gusta pensar que el peronismo no es la causa del país que somos, es el efecto del país que somos. No es un mal paso que nos hizo caer a la banquina, es el resultado de estar en la banquina. Y cada vez más, me parece que para haber surgido de la banquina de nuestra historia, el peronismo es un milagro, este peronismo que al llegar el tercer milenio es lo único que puede ponernos sobre la ruta." (3)

Son esas contradicciones, ese moverse entre verticalismo y rebeldía, entre estabilidad y transformaciones revolucionarias, esa capacidad para siempre sacar un último haz de la manga que permita ganar la partida, lo que transforma a un peronismo muchas veces turbulento, incompresible, desdoblado, inabordable, con profundos claroscuros, con algunas figuras grandiosas, y con otras patéticas, en el Océano tumultuso en el que navega la Patria, en la gran masa de agua que le impide encallar en los bajos fondos de un liberalismo que no tiene proyecto de país, sino un plan de negocios. Es lo que nos permite gambetear a ese conjunto de talibanes del Dios Mercado que vuelcan permanentemente la calesita.

“Tenemos Patria”, dijo el único prócer que camina entre nosotros. Por supuesto. Como dijo el General: “Primero la Patria”.

Por Adrián Corbella

24 de febrero de 2021

NOTAS:

(1): https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156842-2010-11-14.html

(2): https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156896-2010-11-15.html

(3): CARLOS BARRAGAN: “Soy la mierda oficialista”, ed. Norma, Bs. As., 2011

PADRE RICO, PADRE POBRE, por Equipo de Redacción de Erase Peronia (Adrián Corbella, Sol Di Domenico)





“ENTRÉ AL VATICANO Y VI EL TECHO DE ORO. Y ME DIJE CÓMO PUEDE SER TAN HIJO DE PUTA DE VIVIR CON UN TECHO DE ORO Y DESPUÉS IR A LOS PAÍSES POBRES Y BESAR A LOS CHICOS CON LA PANZA ASÍ. DEJÉ DE CREER, PORQUE LO ESTABA VIENDO YO”

DIEGO ARMANDO MARADONA



Seamos creyentes o no de alguna religión, particularmente la católica, nos cuesta mucho no pensar como Diego cuando dijo eso. Cuando nos sensibilizamos socialmente, empezamos a encontrar muchas cosas de la Iglesia Católica actual que no nos cierran.


Esto no solo se circunscribe a esta Iglesia en particular pero por ser la más universalizada en nuestro país, es la que nos hace más ruido. Y peor aún, cuando leemos que el peronismo es profundamente humanista y cristiano. Para desarmar este ovillo, invitamos a Peronia al Padre Francisco Olveira que nos dio una respuesta muy interesante para entender que la Iglesia Católica no es una sola, y que el cristianismo no es lo mismo que el catolicismo.


Sol Di Domenico: –Me resultó muy interesante algo que vos dijiste: “Si le dan pan a un pobre los consideran santos, si preguntan porque no tienen los consideran comunistas”


Padre Paco de Oliveira: -Esa frase es de un gran obispo brasileño Helder Cámara, que junto a 18 obispos hicieron el Manifiesto de los Obispos del Tercer Mundo, donde decían que la Iglesia se ha identificado con el capitalismo, pero que sin embargo hay otro sistema que es mucho más parecido al Evangelio que es el socialismo. Yo digo que en la Argentina el socialismo es el peronismo, es la justicia social, es la fraternidad, y claramente esa frase resume lo que los curas en opción por los pobres queremos hacer. No queremos dedicarnos a repartir alimentos, queremos organizarnos y modificar la realidad.


SDD: -¿Puedo hacer una pregunta incómoda?. Yo leo al Padre Mugica y me encuentro con la otra cara de la dictadura cívico-militar-religiosa que sufrió la Argentina. ¿Cómo hacemos con eso, a mi me cuesta mucho porque es la versión dominante que nos venden de la Iglesia?


PPO: -Se supone que creemos lo mismo, pero la realidad es que Von Wernich y yo no creemos lo mismo, no creemos en el mismo Dios, no tenemos la misma imagen de Dios. El tiene una imagen de Dios completamente distinta por más que él se diga católico y yo me diga católico también. Ahora tenemos que reconocer que la dictadura fue cívico-eclesiástico-militar, que la Iglesia como institución le dio el ropaje, le dio la bendición, le dio la ideología de que se estaba combatiendo al comunismo para que no se destruya la sociedad occidental y cristiana. Claramente muchos de esos 30.000 detenidos desaparecidos llegaron a esa lucha revolucionaria desde su fe cristiana, porque el Evangelio tiene un fermento revolucionario clarísimo.


Las respuesta de nuestro queridisimo Padre Paco se encuentran en una tradición insertada desde el catolicismo que comenzó con Los Sacerdotes del Tercer Mundo, una corriente de sacerdotes que trabajaban en las villas miserias y que realizaron sus actividades desde 1967 hasta su disolución en 1976 por el comienzo de la última dictadura cívico – militar – eclesiástica en la República Argentina. En este contexto histórico encontramos a nuestro querido Padre Carlos Mugica que compiló sus ideas en el libro “Peronismo y Cristianismo” donde desarrolla sus ideas políticas, en medio de un debate que continúa hasta hoy respecto si los sacerdotes deben o no, dedicarse al quehacer político. Para no aburrirlos con una reseña que el Padre Paco recorre maravillosamente en su entrevista, les daré tres ideas fundamentales que nos llevan a la actualidad:


Cristo era revolucionario igual que Dios y las ideas marxistas comunistas, como por ejemplo la comunidad de bienes y la teoría del hombre nuevo, recogen las ideas originales de los evangelios. Su postura no era un cambio radical en la Iglesia, sino que pedían que vuelva a la auténtica tradición que es poner al hombre al servicio de los otros hombres. Los poderes más malignos de la actualidad son el imperialismo internacional del dinero y las oligarquías nativas.


Como nos dice Paco, recordemos que el Padre Mugica, no murió en un accidente de tránsito; fue asesinado por sus ideas políticas. De los gérmenes de MSTM nacen Los Curas en la Opción Preferencial Por Los Pobres que en la actualidad cuestionan el poder político eclesiastico que no se pone al servicio del concepto primordial de la Doctrina Social de la Iglesia de la Dignidad Humana. El sistema liberal opresivo establece la dominación de unos hombres sobre los otros por lo cual, es necesario romper con las cadenas neoliberales de poder. A nuestra entrevista con el Padre Paco solo podemos agregar dos conceptos fundamentales: Antes que hablarle de Dios al hombre hay que darle un techo, y darle un techo ya es hablarle de Dios. El sacerdote no solamente puede sino que debe actuar políticamente




por Equipo de Redacción “Erase Peronia”


(Adrián Corbella/Sol Di Domenico)







VER VIDEO DE LA ENTREVISTA


PUBLICADO EN ERASE UNA VEZ EN PERONIA Y EN MIRANDO HACIA ADENTRO, 24 Y 25 de febrero de 2021

CRISTIANISMO, PERONISMO Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL, por Adrián Corbella

  En las elecciones de 1946 la fórmula Perón-Quijano se impuso en las elecciones presidenciales derrotando a la Unión   Democrática, alian...